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La mayoría de los niños siente que puede realizar maravillosos dibujos al lápiz y la mayoría de los
adultos piensan que no saben dibujar. O como un adulto diría, “solía pintar muy bien cuando era niño,
pero no puedo hacer buenos dibujos con lápiz ahora que he crecido”.
Todos usamos lápiz grafito, de colores, tiza y crayones cuando éramos niños, pero de alguna manera la
mayoría de nosotros los dejó atrás alrededor de la época en que recibimos nuestro primer bolígrafo.
¿Has considerado alguna vez que quizá no puedas dibujar simplemente porque dejaste de usar el lápiz hace
años y estás fuera de práctica? ¿O tal vez perdiste la habilidad que tenías de niño para dibujar lo
que realmente veías en lugar de lo que esperas ver dibujado ahora?
Es verdad que los individuos por naturaleza artísticamente talentosos sobresaldrán tanto en
acuarela, pastel, acrílico u óleo, pero también es cierto que nadie puede ser lo suficientemente
competente para producir un retrato al lápiz perfecto.
Muchos de nosotros tenemos un poco de entrenamiento desde la niñez en el arte del dibujo. A menos que
hayas demostrado un talento artístico excepcional de niño y siguieras una educación en el arte, tu
enseñanza del dibujo probablemente duró hasta la secundaria. ¿Que hubiese pasado si tu enseñanza de
la literatura hubiese durado hasta el aprendizaje de la rima, de la historia a la Revolución Industrial,
o las clases de geografías hubieran sido suspendidas justo en el momento en que se descubrió América?
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La buena noticia es que nunca es demasiado tarde para reiniciar tu aprendizaje del dibujo. Todo lo que
necesitas son estos cinco sencillos supuestos:
Puedes dibujar. Puedes hacer un punto, un cuadrado, un círculo, un triángulo, una línea recta, una línea
curva. Todo en la naturaleza consiste en formas geométricas y líneas, en infinitas combinaciones y
creaciones. Tu haz nacido con la habilidad de imitar esas formas, por lo que es sólo cuestión de
práctica el poder reproducirlas y controlarlas.
Tú eres un dibujante para ti solamente. Dibujar es un proceso educativo, como leer, escribir, o estudiar
historia. Es una herramienta de descubrimiento que toda persona pensante debería esforzarse en adquirir.
Estas listo para abrir tu mente. Ve las cosas como los niños las ven
por primera vez. Reconoce que haz olvidado cómo mirar y abrir tu mente para ver que es lo que realmente
esta ahí y no lo que tu cerebro te ha condicionado a ver.
Suspenderás la crítica y el enjuiciamiento de ti mismo. Está listo para perderte, hacer desorden,
experimentar con materiales para dibujar y ensuciar tus manos. Olvídate de los términos “artista”,
“bueno”, “malo”, “talento”.
Estás listo para instruirte. El arte del dibujo es una antigua técnica de elementales procedimientos y
principios que son muy fáciles de aprender. Prepárate a entrenar y a practicar mucho. Aprende de libros,
de dibujos, o toma lecciones privadas.
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Dominar las destrezas para producir competentes croquis o retratos al lápiz te dará una fresca apreciación
de los maestros del arte al lápiz. Visita museos o galerías, o estudia los dibujos al lápiz de famosos
artistas en libros de arte. Enmarca unas cuantas reproducciones y rodea a tu familia con esa inspiración.
Transforma tu fotografía familiar favorita o en un retrato al lápiz para mirarlas con frescura. Una
económica vía para adquirir un retrato al lápiz o un dibujo al lápiz, ya sea a color o en blanco y
negro, de cualquier fotografía es ordenando uno.
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